Una hora con Stiglitz

Los "afortunados" con el Profesor Stiglitz

Los "afortunados" con el Profesor Stiglitz (CC BY-NC-ND 3.0 Paulino Martínez)

Hoy unos cuantos profesores y alumnos de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de A Coruña tuvimos la inmensa suerte de poder charlar en privado durante casi una hora con el Premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz, antes de su conferencia en la Fundación Barrié¿Puede el capitalismo ser salvado de sí mismo?“.  Se hace extraño que un estadounidense esté fuera de su país el thanksgiving day, pero mejor para nosotros ¿no?

Abrí yo mismo el turno de preguntas tras las presentaciones por parte del Decano de la Facultad, Anxo Calvo.  En septiembre de 2008 muchos economistas pensamos que se cerraba un ciclo de desrregulación de la economía y que estábamos asistiendo al nacimiento de una economía más justa.  El mismo Stiglitz en “Moving beyond Market Fundamentalism to a more Balanced Economy” (disponible en su página web www.joestiglitz.com) resumía ese sentimiento con la frase “de la misma forma que la caída del Muro de Berlín marcó el final del comunismo, así el 15 de septiembre de 2008 marcó el final del fundamentalismo de mercado“.  Para los que no os acordéis, el 15 de septiembre de 2008 es el día en que quebró el banco de inversión estadounidense Lehman Brothers.

Aquello nos pareció a muchos la señal necesaria para que los políticos se dieran cuenta de que era hora de volver a poner ciertos límites a la actividad del sistema financiero.  El punto de inflexión que iba, por fin, a cambiar la trayectoria de desrregulación de los mercados e iba a exigir de nuevo una cierta racionalidad en los mismos.  Me interesaba saber si hoy, tres años después de esa fecha y tras cero avances en la dirección que en aquél momento parecía más lógica, no tenía cierta sensación (yo desde luego la tengo) de decepción.

El Profesor Stiglitz respondió que sí, que incomprensiblemente aquella fecha no marcó el fin del fundamentalismo de mercado sino el comienzo de una serie de enconadas defensas de la desrregulación, de argumentos contra los gobiernos que no habían sabido cumplir su papel y que habían enviado las señales equivocadas a los mercados, a los prestamistas y a los prestatarios, argumentos éstos que no hacían sino alimentar las ansias de una mayor (¡mayor!) desrregulación.  Algo había salido muy mal y, sin duda, el 15 de septiembre de 2008 no marcó el fin del fundamentalismo de mercado.

Mi segunda pregunta estaba encuadrada dentro de lo que se conoce como “Responsible Lending“.  Se trata grosso modo de determinar si cuando una entidad financiera concede un préstamo lo hace responsablemente, es decir, valorando todos los factores relacionados con el prestatario que puedan indicar que hay una probabilidad razonable de que el préstamo va a ser devuelto y, obviamente, actuando en consecuencia con aquella valoración.   Quería saber cuáles podrían ser esos factores y si era factible una regulación en la vía del “Responsible Lending“.

Stiglitz cree que los factores a valorar podrían ser los mismos que usan las entidades para sus propios “credit scoring” (los modelos para determinar si es arriegado o no conceder un préstamo a un determinado prestatario).  A saber: edad, nivel de estudios, nivel de ingresos, tipo de contrato laboral, industria en la que trabaja, zona en la que vive, cargas familiares, esfuerzo relativo que le va a suponer la devolución del préstamo, etc., etc.  Y cree que sí, que es defendible su regulación de la misma forma que todo el mundo admite como buena la regulación internacional de la deuda odiosa (que no reconoce como exigible legalmente la deuda que los gobiernos que puedan emplear los recursos obtenidos para fines ilegales —apartheid, drogas, armas…— tengan con el exterior).  De hecho, de haber existido una regulación más estricta de la concesión de préstamos a particulares, seguramente la magnitud de la crisis habría sido menor.

Algunos de los comentarios que más me llamaron la atención fueron los siguientes:

– Hablando de riesgo regulatorio (el riesgo derivado de los efectos de un cambio en la regulación existente en un sector concreto de la economía): como defensor de la regulación de los mercados le preguntamos qué respondía cuando alguien hacía referencia al riesgo regulatorio que toda regulacion conlleva.  En primer lugar, desde su punto de vista, la actividad empresarial tiene riesgos (riesgo de precios, riesgo de tipos de interés, riesgo de credito…) y el riesgo regulatorio es un riesgo más que hay que tener en cuenta.  Le llama la atención, en cualquier caso, que el riesgo regulatorio derivado de la desrregulación sí sea asumido (y pone como ejemplo la derogación de la ley Glass-Steagall de separación entre banca de inversión y banca comercial vigente desde 1933 hasta su derogación en 1999; parece que este cambio regulatorio no conllevó riesgo regulatorio —por lo menos nadie expresó ninguna queja en ese sentido— aunque de nuevo es uno de los factores multiplicadores de los efectos de la crisis).

– Hablando del equilibrio entre equidad y eficiencia de los mercados: desde su punto de vista la desigualdad social provoca ineficiencia ya que se limita el acceso a los recursos.  En efecto, en países con bajos índices de movilidad social (Estados Unidos, Reino Unido) es muy probable que haya muchos recursos (humanos) con extraordinarias capacidades a los que no se esté accediendo por la posición social que ocupan o que ven truncado su desarrollo porque no pueden costearse una carrera universitaria.

– Sobre la flexibilidad del mercado de trabajo: por sí sola no es garantía de nada (y cita como ejemplo el mercado de trabajo de los Estados Unidos).  La flexibilidad que piden los empresarios tiene que venir acompañada de seguridad para los trabajadores (por ejemplo, los sistemas de protección social de los países nórdicos).  Si no, sus efectos no serán los deseados.

– Sobre los modelos que se enseñan en las carreras de Economía: a veces, la dificultad que entraña la parte matemática del modelo hace que aprendamos matemáticas y nos olvidemos de que estamos estudiando economía.  En esto también coincido con él como podéis ver en este post y como saben los que se ven obligados a sufrirme como profesor de Finanzas.

Me quedaron en el tintero un par de preguntas.  La primera relacionada con el movimiento 15-M, una de cuyas reivindicaciones es la dación en pago, la posibilidad legal de quedar liberado de la deuda hipotecaria si se entrega la vivienda hipotecada.  La pregunta venía porque él, que apoya firmememte movimientos como el 15-M o OWS, considera la dación en pago como otro de los potenciadores de la crisis ya que convierte los préstamos hipotecarios en opciones de compra (si la vivienda llega a valer menos que la deuda que tiene con el banco, el prestatario sólo tiene que entregar las llaves a la entidad y olvidarse; esto se convierte evidentemente en un problema cuando una parte importante de las viviendas llegan a valer menos que la deuda hipotecaria asociada y una parte importante de los prestamistas deja, en consecuencia, de pagar sus hipotecas).  La segunda para saber en qué estado está la Commission on the Measure of Economic Performance and Social Progress (aquél experimento auspiciado por Nicolás Sarkozy que planteaba la utilización de medidas de bienestar social o sostenibilidad económica o medioambiental como indicadores económicos complementarios al PIB debido a la incapacidad de éste de reflejar aquellos aspectos; más información en: http://www.stiglitz-sen-fitoussi.fr/en/index.htm).  Otra vez será.

En definitiva, que toda una experiencia para contar a mis nietos dentro de unos años mientras les enseño mi ejemplar de “Free Fall” firmado por todo un Premio Nobel.

Nota: los comentarios aquí expuestos corresponden a mi propia interpretación de las palabras del Profesor Stiglitz y así han de ser tomados.