Jugando con los enchufes

Wind turbines in the Parque Eólico de Lanzarote (CC BY-NC-ND 2.0: Nick Atkins)

Al mediodía voy a comprar el pan a la panadería que el ex-jugador del Dépor Sabín Bilbao tiene en A Coruña; me cuesta la barra 0,95 €.  Por las noches, suelo tomarme una cerveza y un pincho en el bar de Pepa; pago 1,50 €.  Es decir, mi presupuesto diario para pan y cerveza es de 2,45 €.

Imaginemos ahora que las malas cosechas de los últimos años (he de reconocer que no sé si en los últimos años hubo buenas o malas cosechas pero supongámoslas malas) provocan un incremento en el precio de los cereales que repercute directamente en lo que me cuesta la barra de pan: ésta pasa a valer, digamos, 1,10 €.

Sigamos imaginando: con la que está cayendo creo que no sería aconsejable pagar más de 2,35 € diarios por el pan y la cerveza así que, aunque su valor real es de 2,60 €, decido sugerirle a Pepa que del euro y medio que me cobra, me deje pagarle sólo 1,35 y que los 0,15 céntimos que faltan me los vaya apuntando —junto con sus intereses, lógicamente— que ya se los iré devolviendo durante los próximos años.

Como a Pepa no le hace demasiada gracia (y a su negocio menos) eso de irme dejando cada día 15 céntimos, opto por ir a probar suerte a un banco y sugerirle el mismo pacto.  Tras ponernos de acuerdo en el tipo de interés a aplicar así como en la garantía, el pacto queda cerrado.

Y aquí me tienen, sigo gastando lo mismo día a día aunque tengo que acordarme de que, también diariamente, mi deuda con el banco va creciendo y, por tanto, sería bueno que un año de estos comenzase a pagar un poco más (por ejemplo, 2,50 €) para poder reducir la cantidad que diariamente pido prestada al banco.

Suena raro, ¿verdad?  Pues esto más o menos es lo que ha hecho el Gobierno hace un par de semanas con nuestras facturas eléctricas: desvestir un santo para vestir a otro.  Como el precio de la electricidad ha subido y dado que sería malo que, con la que está cayendo, las facturas eléctricas se disparasen, pues cogemos la parte de la factura que puede “ajustar” y ¡zas! Que sube el precio de la energía en el mercado; pues bajamos, por ejemplo, el cobro por la potencia contratada y listo.  Pero no se crean que la oposición pone el grito en el cielo ante este comportamiento; de hecho —en esto— está de acuerdo con el Gobierno (excepción hecha de Cristóbal Montoro, que ha manifestado su desacuerdo con la decisión).

¿Y por qué critico una medida que, en principio, parece que me favorece?  Pues por diversas razones.  En primer lugar, aclarar que, en condiciones normales, tratar de diferir los pagos a efectuar es un comportamiento de lo más racional; el problema está cuando la cantidad que ya debes por diferimientos anteriores supera con creces los 20.000 millones de euros.  Me parece que es un flaco favor el que le hacemos a las generaciones venideras dejándoles semejante cantidad de deuda, si bien es cierto que situaciones como ésta (“gastar dinero del futuro”) las podemos encontrar en muchísimos otros ámbitos de la economía.

Otro problema, y no menor, reside en que al tratar los sucesivos gobiernos de mantener bajo el precio de la electricidad (el Gobierno anterior al actual llegó a imponer un límite legal del 2% a lo que podía crecer la tarifa eléctrica de un año a otro), la población se ha ido acostumbrando a una coyuntura en la que, por una parte, accedemos a una electricidad mucho más barata de lo que debería ser y, por otra, tenemos la percepción de que la electricidad es carísima (no interesa ahora buscar responsables, pero ¿verdad que la subida de la bombona o del bus merecen menos atención en los medios de comunicación?).  Esta paradoja, junto con el deseo de que nuestro tejido empresarial no pierda competitividad (una subida del coste de la electricidad podría afectar demasiado a unas cuentas de resultados ya bastante maltrechas por la crisis), impone una tremenda presión sobre nuestros gobernantes que van retrasando todo lo que pueden el momento de abrir la caja de Pandora eléctrica.

Pero, convezcámonos, ese momento tiene que llegar.  Hoy en día, la legislación fija el año 2013 como el último ejercicio en el que se permitirá que haya déficit tarifario (que los ingresos por la tarifa eléctrica no sean suficientes para cubrir todos los costes regulados del sector eléctrico).  Ya veremos si es así.  Los incentivos que nuestros políticos tienen para echarse atrás son demasiado fuertes.

Aún tengo más razones para criticar el artificial mantenimiento del coste eléctrico por debajo del real.  Como el precio que pagamos por la electricidad es menor que el que deberíamos pagar, nuestro consumo eléctrico es, a su vez, mayor que el que debería ser.  En otras palabras, como es barato, nos preocupamos menos de dejar las luces encendidas, los aparatos en stand-by, los móviles conectados mucho más tiempo del necesario para que se carguen sus baterías, etc…  Y esto provoca que haya que generar más electricidad de la que necesitaríamos generar (como la energía eléctrica no se puede almacenar, la producción y el consumo de la misma han de ser prácticamente iguales en todo momento); más electricidad que implica no sólo mayores inversiones en generación (embalses, centrales, parques eólicos…), sino también (y esta es la parte regulada del mercado eléctrico; la que el Gobierno acaba de “tocar”) en infraestructuras de transporte y distribución de la electricidad a los consumidores, así como los costes de operación y mantenimiento de todos esos activos “de más”.

Y parte de esa mayor demanda inducida se cubrirá con energías renovables.  ¿Por qué no toda?  Porque gran parte de las renovables dependen de energías cuya disponibilidad hoy en día es muy poco controlable, hablando en términos de mantener el necesario equilibrio del sistema, pues es tan malo, desde el punto de vista de ese equilibrio, no generar la energía eléctrica necesaria para cubrir el consumo como generar de más (aquí recomiendo leer con calma el informe de Greenpeace «Energía 3.0», disponible en www.revolucionenergetica.es, donde se afirma —y se razona— que es posible cubrir el 100% de la demanda de electricidad del año 2050 con energías renovables).  Lo que falta se producirá con energías provinientes de combustibles fósiles y con energía nuclear.  Mi poca simpatía por ésta ya ha sido expresada en un post anterior y, en cuanto a las primeras, decir que sus emisiones, además de los efectos contaminantes que provocan, cuestan dinero en términos de derechos de emisión de CO2, incrementando el coste de la factura eléctrica, añadiendo presión a los gobernantes para que de nuevo opten por enviar señales totalmente equivocadas a los consumidores de electricidad y por diferir ese mayor coste y los intereses de su financiación para que se pague en el futuro.

Así que preparémonos para pagar más por la luz.  Por desgracia, es muy necesario tanto desde un punto de vista económico como ecológico.  En cualquier caso es una responsabilidad ante el futuro. Y, por favor, no recurramos al argumento fácil de echarle la culpa a las eléctricas; en esto en concreto los únicos responsables son los políticos.

Advertisements

6 Comments on “Jugando con los enchufes”

  1. Siempre he estado de acuerdo en una cosa: no te puedes endeudar hasta el infinito y en algún momento hay que empezar a pagar lo que se debe, por lo que el mantenimiento de un precio de la electricidad por debajo del coste de producción es un “harakiri” de futuro si se prolonga demasiado en el tiempo.

    En lo que no estoy tan de acuerdo es en el coste de la electricidad. ¿Cómo se calcula el precio? ¿Dónde se pueden consultar el algoritmo y el valor de las variables? Me parece increíble (por no decir una tomadura de pelo) la tremenda opacidad que existe al respecto y que hace tener la impresión de que el precio es el que le sale de ahí a las empresas productoras.

    Por cada servicio se debe abonar lo que cuesta, pero no llega con que digan una cifra, deben explicarla, deben decir: tantos céntimos por KWh en producción, tantos en amortización de infraestrucuturas, tantos en beneficios, etc. No me llega la excusa de “es que es muy complejo…”. Que publiquen la información, alguien la entenderá y nos la explicará a todos.

    P.D.: gran artículo, como siempre.

    • Gracias por la opinión. Trataré de responder a tus preguntas en una futura entrada. Por lo de ahora, simplemente decir que, anualmente, a finales de diciembre, se fijan las tarifas (hoy se les llama peajes de acceso) por Orden del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en base a los costes previstos de las actividades reguladas (transporte y distribución) y otros costes (anualidades de la devolución del déficit tarifario desde 2000, programas de eficiencia energética…). Las liquidaciones mensuales de la CNE son las que van “transformando” esos costes previstos en reales y reembolsándoselos a los agentes del sistema. En cuanto al precio de la electricidad, actualmente se fija de forma horaria en el mercado de electricidad, donde los generadores de electricidad (actividad liberalizada) y los suministradores (actividad liberalizada) se ponen en contacto. Es un mercado marginal, lo cual quiere decir que paga toda la electricidad que se compre en cada hora al precio de equilibrio (el más alto de los necesarios para cubrir la oferta), independientemente de que la oferta se hubiese realizado a precios más bajos o la demanda a precios más altos. Pudiera parecer extraño pero la teoría económica muestra que, tanto en los mercados marginalistas como en los “pay-as-bid” (en donde cada transacción resulta de la casación de ofertas y demandas de igual precio, como en la bolsa), se llega al mismo punto de equilibrio (precio-cantidad).

  2. Nécora says:

    Un twittero dixit:
    “Llevaba desde el viernes pensando en escribir un post sobre el tema pero se me han adelantado: http://bit.ly/zjMXkJ

    Si sabe de finanzas pf que lo escriba igual, pero no enfocado a lo que ya sabemos sobre la decisión de Soria y la potencia instalada en España o las centrales de ciclo combinado sino a la financiación de las renovables, pero no las grandes instalaciones, sino las pequeñas. ¿Qué opciones hay de que inversores fuera del poder financiero impulsen instalación de renovables aún con el parón? ¿Por qué sólo se habla de renovables cuando en el régimen especial hay primas a instalaciones que queman combustibles fósiles como la cogeneración?

    PD: Y no sé qué implicaciones en financiación puede tener:
    Real Decreto 1699/2011, de 18 de noviembre, por el que se regula la conexión
    a red de instalaciones de producción de energía eléctrica de pequeña potencia.
    http://www.boe.es/boe/dias/2011/12/08/pdfs/BOE-A-2011-19242.pdf

    o las exenciones de impuestos de los ayuntamientos:
    http://www.laopinioncoruna.es/coruna/2011/12/24/pp-eu-llegan-acuerdo-ordenanzas-fiscales/563720.html

  3. […] Central Nuclear de Garoña cinco años hasta 2018.  Sobre la congelación de la tarifa ya hablé aquí y sobre mi posición ante la energía nuclear me pronuncié en este otro […]


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s